Bariatrica Latina

Trabaja en tu gratitud

Cuando empezamos a notar, reconocer y apreciar lo que está sucediendo como “positivo” en nuestras vidas nos sentimos mucho más felices.

Prueba durante una semana a sentarte dos o tres minutos y mostrar gratitud por las cosas que van bien en tú vida.

Repite GRACIAS en voz alta mientras atiendes al sentimiento de gratitud por esas cosas por las que estás agradecida.

Recuerda que sin incluir la emoción y sentirla físicamente no se producen cambios. Es necesario hacer consciente y dejar expandir la sensación física que acompaña a al sentimiento de gratitud.

Si estás desconcertada sobre lo que haces aquí, o piensas que todo va mal, simplemente dirige tu atención hacia lo poquito que creas que va bien. Eso también está ahí. Obsérvalo.

-Nuestro cerebro hace que crezca la percepción de las cosas a las que les prestamos atención-

Simplemente di GRACIAS!

Si no se te ocurre nada te dejo algunas ideas…

Tienes un lugar en el que resguardarte.
Todos los días tienes alimento.
Tienes ropa para protegerte.
El agua lo puedes adquirir con facilidad.
Agradece tu móvil o tu ordenar o Internet

¿Por qué no?
Tu coche o los medios de transporte. ¿Trabajas? Agradécelo ¿No trabajas? Agradece tus ahorros, o tu pensión, o tu prestación, o el tiempo que te proporciona en este momento.

Hay personas que nos aman y las que amamos. Tienes un corazón que late, agradéceselo. ¿Respiras? Agradece ese aire más o menos limpio. Agradece a tu cuerpo todo lo que hace por ti sin que tu tengas que estar pendiente. Si estás enfermo, tu cuerpo está intentando sanarse a sí mismo, agradécelo. Eres consciente. ¿Tienes sentido de la trascendencia? Agradece. Estás vivo. Agradece.

No estoy hablando de si la vida cumple tus expectativas. Eso es otro tema que trataremos más adelante: cómo son nuestras expectativas las que nos conducen al sufrimiento.

Ahora simplemente date cuenta de que estás vivo. Agradece. Sentir, respirar, amar, sentir rabia, tristeza, alegría, deseos… agradece. Observa cómo te sientes después de tan solo dos minutos agradeciendo.

¿Ha cambiado tu estado de ánimo, incluso un poco? Probablemente la respuesta es sí, y si es así, acabas de experimentar los beneficios de simplemente dirigir tu atención de lo que está “mal” en la vida a lo que está yendo “bien”.

La gratitud convierte lo que tenemos en abundancia.

No estoy, por supuesto, sugiriendo un enfoque ingenuo de ignorar las dificultades. Hay cosas en nuestras vidas que son difíciles. Pero estos se hacen más difíciles de soportar cuando nos centramos sólo en ellos y no en nuestras abundantes bendiciones. También hay cosas que suceden en el mundo que son terribles. Pero si estamos deprimidos y abatidos somos menos capaces de hacer algo constructivo frente a estos desafíos.

Agradece cada detalle. Elije sentirte “bien”.

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