Me fui a vivir al campo!

“AL FIN ME FUI A VIVIR AL CAMPO!

Hornito a leña, pan amasado, huevos frescos de mis gallinas, la huerta llena de verduras ricas listas para cosechar, olor a tierrita mojada! Volver al ritmo que dicta la Pacha.”

No saben cuantas veces imaginé el día en que esa sea mi realidad!
Sabría de donde vienen mis alimentos, sabría que fueron producidos cuidando el entorno y respetando sus ciclos naturales.

Entonces, desde el sillón, mirando fijo el mate recién cebado me pregunté:

¿Cómo lo hago?

Cómo hago para, al menos, desde este 5º piso a metros de una avenida principal de la ciudad de Córdoba, estar conectado con eso que es mi sueño pero no es mi presente?

Bueno, si no es mi presente, al menos voy a crear conexiones con las personas que ya están viviendo esa realidad.
Y que producen con amor, con dedicación, con respeto por el suelo, el agua, el aire y los animales.

Y decidí que, de alguna manera, debía aportar a eso.

Y que además podía crear conexiones con gente que, como yo, seguramente creen en lo mismo. Que hay que bajar un cambio, que es hora de tomar consciencia sobre el destino de nuestro dinero y sobre todo empezar a saber de donde viene lo que comemos.

Tan simple como eso!

Qué estoy subvencionado?
Estoy colocando mi dinero en lugares que me representan?

Es dar vuelta la cara y tomar acción.

Salir del automático!

Asi nació y asi va tomando forma esto que hoy es
Del Monte Agroecológicos .

Una conexión entre pequeños productores y personas que creen que hay otra forma de consumir.

Cuidando, cuidándonos.
.

Un italiano en Córdoba

La historia de Sandro.

“7 kilos de aceitunas necesito para hacer 1 litro de aceite.
Yo descargo los camiones, vuelco la fruta en las prensas, controlo la molienda, envaso, etiqueto y vendo.
Mi producto es considerado uno de los 3 mejores de Córdoba. Y no me expando porque perdería el control de la calidad”

Sandro me habla desde la pasión, porque me lo dicen sus ojos, no sus palabras.

Hoy me junte con él y compartimos un café. Como algunos quizás no saben, Del Monte también nace desde la necesidad impulsiva de conocer y fortalecer a los pequeños productores.

Y el caso de Sandro no escapa a esto.

“Para ir adelante, hay que ir para atrás. Eso me lo dijo un pescador de mi pueblo”, dándome a entender que piensa como yo.

Volver de a poco a ver cómo eran las cosas, para poder ir hacia adelante, mejores.
“Mucha contaminación. La globalización no fue buena, perdimos las identidades, el valor del trabajo, de lo natural”

Hace 15 años vive en Córdoba. Vino de Roma, Italia y aún conserva su tonada pero fluye en un español perfecto.

Apostado en Casa Grande, a pocos kilómetros de La Falda junto a su compañera, Sandro envasa su aceite de oliva extra virgen que produce con maquinaria italiana y aceitunas de primera calidad cosechadas en la provincia de San Juan catalogadas como las mejores.

‘Rústico’ es su marca de aceites.
Prácticamente, jugo de aceitunas!
Desde la cosecha a la molienda no pasan más de 48 hs. Sin agregados ni procesos químicos involucrados.
“Si ponés el aceite en la heladera y se solidifica, tu aceite es de excelente calidad. Ahora, si pasan más de 7 días y el aceite no solidifica, estás frente a un pésimo producto”

Me contó sobre los procesos que se le realiza al aceite de oliva económico de baja calidad que encontramos normalmente en el mercado y quedé espantado.
Aunque no me sorprende.

Y eso es lo que debería espantarme, no? Que no me sorprenda que pongan veneno en mis verduras, en mi yerba, en mi azúcar, en mi leche, en las flores que sobrevuelan las abejas que producen la miel que consumo.
“Para ir adelante, hay que ir para atrás”. Me quedo con eso.

Desde hoy, ‘Rústico’ forma parte del catálogo de productos de 'Del Monte'.

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